Investigadores de la Facultad de Medicina Boonshoft de la Universidad Estatal de Wright, en Dayton, Ohio, Estados Unidos, han demostrado, mediante un intestino artificial desarrollado por ellos mismos, que el microbioma puede adaptarse rápidamente del equivalente bacteriano de una dieta occidental típica a una compuesta exclusivamente de grasas dietética Esa adaptación implicó un aumento en las poblaciones de especies que metabolizan ácidos grasos y una disminución en las de metabolizadores de proteínas y carbohidratos.

Utilizan un intestino artificial para explorar cómo los cambios en la dieta alteran el microbioma

Estos cambios condujeron a una producción disminuida de ácidos grasos de cadena corta y antioxidantes, alteraciones que podrían afectar negativamente la salud humana, según los resultados de la investigación, que se publica en Applied and Environmental Microbiology, una revista de la Sociedad Americana de Microbiología.

“Los microbios intestinales median en muchos efectos dietéticos en la salud humana -dice el autor, Oleg Paliy-. Allí, la mayoría de estos compuestos son fermentados por bacterias intestinales. Esto ocurre porque una proporción significativa de carbohidratos, proteínas y grasas en la dieta escapa a la digestión en el intestino delgado y llega al colon, una sección del intestino que alberga una densa población de microbios”.

En el estudio, el cambio de una dieta occidental a una alimentación con grasas impulsó las poblaciones de bacterias que metabolizan ácidos grasos de los géneros Alistipes y Bilophila, y varios géneros de la clase Gammaproteobacteria. Las poblaciones disminuyeron entre los géneros degradadores de proteínas y carbohidratos, incluidos BacteroidesClostridium y Roseburia.

La disminución en las poblaciones de géneros metabolizadores de carbohidratos causó una disminución en la producción de ácidos grasos de cadena corta. La producción de antioxidantes también descendió. Estos últimos son compuestos que neutralizan los radicales libres, compuestos altamente reactivos que dañan las células, el ADN y el colágeno.

“Los efectos beneficiosos y perjudiciales relativos de las dietas altas en carbohidratos y grasas son temas de muchos estudios y debates”, afirma el doctor Paliy. Varios informes recientes mostraron que las dietas bajas en carbohidratos pueden provocar una mejora en los signos y los síntomas de la resistencia a la insulina y sus manifestaciones secundarias, como el síndrome metabólico.

Sin embargo, estudios previos sugirieron que se necesita al menos un poco de carbohidratos en la dieta para una salud óptima. Cuando los microbios intestinales fermentan carbohidratos complejos, se producen ácidos grasos de cadena corta. Estos tienen muchos efectos positivos en el huésped, como la disminución del riesgo de cáncer colorrectal, la regulación del apetito y la reducción de la inflamación en el cuerpo.

El aparato experimental utilizado para llevar a cabo este trabajo, llamado simulador de intestino humano, está diseñado para imitar el entorno del colon humano. Está compuesto por tres vasos de vidrio unidos consecutivamente para simular tres regiones diferentes del colon humano, y se sembró con microbios intestinales humanos obtenidos de donantes fecales.

Se suministraron a estas comunidades nutrientes, bien característicos de una dieta occidental equilibrada o compuestos completamente de grasas dietéticas, se suministraron, y los investigadores midieron su composición y metabolitos con secuenciación de alto rendimiento y cromatografía líquida de alto rendimiento, respectivamente.

El tipo de conocimiento adquirido a través de este estudio en última instancia, puede ayudar a los investigadores a obtener un mayor dominio sobre qué tipo de dietas son las más saludables para cada persona. “Pero hay un largo camino por recorrer”, concluye el doctor Paliy.

Fuente

  1. Europa Press
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