Una nueva investigación presentada en la Reunión Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD, por sus siglas en inglés), sugiere que la insulina a menudo se almacena a la temperatura incorrecta en los refrigeradores de los pacientes en el hogar, lo que podría afectar a su potencia.

Los refrigeradores domésticos pueden suponer un riesgo para la calidad de la insulina

Muchos medicamentos inyectables y vacunas son muy sensibles al calor y al frío y pueden perecer si su temperatura cambia unos pocos grados. Para evitar la pérdida de efectividad, la insulina debe mantenerse entre 2-8° C/36-46° F en el refrigerador o 2-30° C / 30-86° F cuando lo transporta la persona en un vial.

Las personas con diabetes a menudo almacenan insulina en casa durante varios meses antes de usarla, pero se sabe poco acerca de cómo el almacenamiento en los refrigeradores domésticos afecta a la calidad de la insulina.

Para investigar con qué frecuencia se almacena la insulina fuera del rango de temperatura recomendado por el fabricante, la doctora Katarina Braune de ‘Charité – Universitaetsmedizin Berlin’ en Alemania, en colaboración con el profesor Lutz Heinemann (Science & Co) controlaron la temperatura de las formulaciones de insulina almacenadas en refrigeradores en casa y llevados como repuesto.

Entre noviembre de 2016 y febrero de 2018, 388 pacientes con diabetes que viven en Estados Unidos y la Unión Europea colocaron sensores de temperatura, ya sea junto a su insulina en la nevera o en su bolsa de diabetes. Los datos de temperatura se midieron automáticamente cada tres minutos (hasta 480 veces por día) antes de enviarse a una aplicación y grabarse en una base de datos segura. Los datos de temperatura se registraron durante un promedio de 49 días.

El análisis de 400 registros de temperatura (230 en el caso de la refrigeración y 170 de la insulina transportada) reveló que 315 (79 por ciento) contenían desviaciones del rango de temperatura recomendado. En promedio, la insulina almacenada en el refrigerador estaba fuera del rango de temperatura recomendado el 11 por ciento del tiempo (equivalente a 2 horas y 34 minutos al día). En contraste, la insulina llevada por los pacientes solo estuvo fuera de las recomendaciones durante unos 8 minutos al día.

Es importante destacar que la congelación fue un problema aún mayor, con 66 sensores (17 por ciento) que midieron temperaturas por debajo de 0 ° C (equivalentes a 3 horas por mes en promedio). “Muchas personas con diabetes están almacenando erróneamente su insulina debido a la fluctuación de las temperaturas en los refrigeradores domésticos”, advierte Braune.

“Cuando almacene su insulina en el refrigerador en su casa, siempre use un termómetro para verificar la temperatura. Se sabe que las condiciones de almacenamiento a largo plazo de la insulina tienen un impacto en su efecto de reducción de glucosa en la sangre. Para las personas que viven con diabetes dependiente de insulina que toman la insulina varias veces al día mediante inyecciones o se administran continuamente la insulina con una bomba, la dosificación precisa es esencial para lograr resultados terapéuticos óptimos. Incluso, la pérdida gradual de potencia introduce una variabilidad innecesaria en la dosificación. Se necesita más investigación para examinar hasta qué punto las desviaciones de temperatura durante el almacenamiento doméstico afectan a la eficacia de la insulina y los resultados del paciente”, concluye.

Fuente

  1. Europa Press
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