Las niñas que comienzan la pubertad antes tienen más probabilidades de sufrir sobrepeso cuando son adultas, según una nueva investigación del Imperial College de Londres, en Reino Unido.

La pubertad temprana, asociada con mayor riesgo de obesidad en las mujeres

Los investigadores dicen que sus hallazgos, publicados en ‘International Journal of Obesity’, refuerzan la evidencia existente de un vínculo entre el inicio de la pubertad y la masa corporal de una mujer en la edad adulta.

Estudios previos han establecido un vínculo entre la obesidad y la pubertad, con un aumento del peso corporal que se sabe que es un factor de riesgo para las niñas que comienzan la pubertad antes. Sin embargo, estos hallazgos observacionales pueden verse influidos por factores de situación, como la etnia, los antecedentes económicos, el nivel de educación y la dieta, lo que dificulta determinar si la pubertad temprana o estos otros factores son la causa.

Pero ahora esta última investigación muestra que la pubertad temprana es en sí misma un factor de riesgo para padecer sobrepeso, y es más probable que las niñas que tengan su primer período más temprano posean un índice de masa corporal (IMC) más alto. Según los autores del estudio, sus hallazgos ayudan a desentrañar estos factores externos complejos y añaden una idea de un vínculo causal subyacente, mostrando que la pubertad temprana impacta de manera significativa en el riesgo de obesidad de la mujer.

El primer autor del estudio, el doctor Dipender Gill, investigador clínico de Wellcome Trust en la Facultad de Salud Pública, explica: “Estudios previos han demostrado que existe una asociación, pero no sabíamos si la pubertad temprana causa obesidad en la edad adulta, o simplemente se asocia con ella. En nuestro último estudio hemos generado evidencia para apoyar que es un efecto causal”.

Para evitar los efectos de los factores de confusión, el equipo de Imperial utilizó variantes genéticas como una herramienta para observar el efecto del inicio de la pubertad (conocida como la edad en la menarquía), medida como la edad del primer periodo de una niña.

Los genes en cada célula de nuestros cuerpos nos los regalan aleatoriamente nuestros padres cuando sus espermatozoides y óvulos se fusionan, y el resultado de este revoltijo aleatorio es la base genética del embrión, que influye en todo, desde el color del pelo hasta el riesgo de enfermedad para el resto de tu vida

Pero cambios únicos de “letra” en la secuencia de ADN de un gen pueden alterar su función. En términos de riesgo de enfermedad, estas variantes de letra única (llamadas polimorfismos de un solo nucleótido o SNP) pueden resultar en un pequeño aumento o disminución del riesgo. La combinación de variantes de más de 20.000 genes contribuye a nuestro riesgo genético acumulativo.

En el último estudio, los investigadores emplearon una técnica estadística llamada aleatorización mendeliana que utiliza estas variantes genéticas como una herramienta para mostrar la relación causal entre la pubertad más temprana y el aumento del IMC. Usando datos de 182.416 mujeres, identificaron 122 variantes genéticas que estaban fuertemente vinculadas con el inicio de la pubertad, con la edad de las mujeres en el primer periodo obtenida mediante cuestionario.

Entonces, el equipo analizó los datos del Biobank de Reino Unido, que contiene información biomédica de cientos de miles de personas, que incorpora datos de mediciones fisiológicas con datos de secuencias genéticas y respuestas al cuestionario. Específicamente, buscaron el efecto de las variantes genéticas relacionadas con la edad en la menarquía con el IMC en un segundo conjunto de 80.465 mujeres del Biobanco del Reino Unido, para quienes también tenían mediciones del IMC. El análisis inicial reveló un vínculo entre estas variantes genéticas y el IMC, con aquellas mujeres que tenían variantes asociadas con una pubertad más temprana que presentaban un IMC elevado.

Entonces, los investigadores probaron esta misma asociación en un tercer grupo de 70.962 mujeres, encontrando la misma relación. Gill apunta: “Algunas de estas variantes genéticas se asocian con una pubertad más temprana y otras con un inicio más tardío, por lo que aprovechando esto pudimos investigar cualquier asociación de la edad en la menarquía, con el IMC en la edad adulta.

“No estamos diciendo que sea un efecto genético, sino que, al usar estas variantes genéticas como sustituto de una pubertad más temprana, podemos mostrar el efecto de una pubertad más temprana sin el impacto de factores externos que podrían confundir nuestro análisis. Realizamos una serie de análisis de sensibilidad estadística para probar la solidez de nuestros hallazgos y se mantuvieron fuertes a través de esto, por lo que, dentro de las limitaciones del diseño del estudio, estamos seguros de los hallazgos”, afirma.

Fuentes

  1. Europa Press
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