Un estudio muestra la influencia de la diabetes tipo 1 en la esperanza de vida y el riesgo de enfermedad cardiaca señalando diferencias por género y edad de inicio de la patología.

La diabetes tipo 1 acorta la vida 18 años a las mujeres

Las mujeres que desarrollan diabetes tipo 1 antes de los diez años tienen una esperanza de vida media 18 años menor que las mujeres no diabéticas. En el caso de los hombres, su vida media es 14 años menor, mientras que en los pacientes diabéticos diagnosticados entre los 26 y los 30 años la esperanza de vida se reduce una década, según los resultados de un estudio publicado en The Lancet.

“Son cifras hasta ahora desconocidas y decepcionantes, ya que indican que se debe hacer un mayor esfuerzo para tratar la diabetes diagnosticada en edades tempranas para reducir el riesgo de complicaciones y muerte prematura”, afirma Araz Rawshani, investigador principal del estudio, realizado en la Sahlgrenska Academy de la Universidad de Gotemburgo (Suecia).

La investigación se ha basado en datos del Registro Nacional Sueco de Diabetes, que ha monitorizado a 27.195 individuos con diabetes tipo 1 durante una media de diez años. El grupo se ha comparado con uno de control compuesto por 135.178 personas de la población general sin diabetes, manteniendo la misma distribución de género, edad y lugar de residencia.

Mientras que la relación entre diabetes tipo 1 y menor esperanza de vida ya estaba clara, su asociación con el género y la edad de debut en la enfermedad y su influencia en los años de vida y el riesgo de enfermedad cardiovascular no estaban demostradas.

Sí, la probabilidad de sufrir una patología cardiovascular grave resultó ser 30 veces mayor en los pacientes diagnosticados antes de los 10 años que en el grupo de control. En los diagnosticados entre los 26 y los 30, el riesgo se multiplica por seis.

Además, el pico de riesgo se encuentra en las mujeres, cuya probabilidad de ataque al corazón es 90 veces mayor que en el grupo control.

“El estudio respalda el potencial del cuidado individualizado para estos pacientes, tanto en el control glucémico como en el uso de tecnologías que mejoren este control”, afirma Rawshani.

Fuentes

  1. Diario Médico
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