Las complicaciones y morbilidades del paciente diabético requieren un control especial. Según se ha puesto de manifiesto en la XII Reunión de Diabetes y Obesidad, celebrada por la SEMI en Barcelona, se está realizando un registro sobre el control de la patología en el medio hospitalario y se ha presentado un Consenso de sociedades para optimizar la atención.

España es el segundo país del mundo en amputaciones por diabetes tipo 2

El síndrome metabólico es, actualmente, uno de los principales problemas de salud pública y es, con frecuencia, la antesala de la aparición de la diabetes, que sigue aumentando cada día en todo el mundo. De hecho, este síndrome se asocia a un incremento de cinco veces la aparición de diabetes tipo 2 y de hasta dos o tres veces en el caso de la enfermedad cardiovascular (ECV).

Con la intención de realizar una puesta al día de los tratamientos y control de la diabetes y obesidad, entre otras patologías, se ha celebrado en Barcelona la XII Reunión de Diabetes y Obesidad de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

Francisco Javier Ena Muñoz, coordinador del Grupo de Diabetes y Obesidad de la SEMI, ha avanzado que se está realizando “un registro sobre el control de la diabetes en el ámbito hospitalario que ofrece recomendaciones para reducir el riesgo de hipoglucemias; un documento cuyo objetivo es conseguir la reducción de los reingresos; y estamos analizando el efecto de diversas combinaciones de fármacos para la diabetes sobre el control de la presión arterial”.

Según Ena, son muchas las enfermedades asociadas a esta patología, destacando el pie diabético, una de las complicaciones más frecuentes. “España es el segundo país del mundo, por detrás de Estados Unidos, con más amputaciones de miembros inferiores a causa de la diabetes tipo 2. Ello implica que la diabetes es la causa más frecuente de amputación no traumática de la extremidad inferior en España, pues siete de cada diez casos se deben a esta patología”.

Entre un 24 y un 40 por ciento de los pacientes con diabetes tipo 2 padecen como enfermedad asociada la nefropatía diabética, que supone la pérdida progresiva de la capacidad de filtración del riñón. “Ello repercute, además, en que los pacientes con diabetes y enfermedad renal presentan mayor riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares, tales como el ictus o la muerte de causa cardiovascular, a la vez que condiciona la selección de los fármacos que se pueden administrar para tratar la diabetes”.

La morbilidad en los pacientes de avanzada edad puede incluir insuficiencia cardiaca, infarto de miocardio, insuficiencia renal o demencia. “En algunos casos las hipoglucemias -bajo nivel de azúcar o glucosa en sangre- pueden acelerar la gravedad de la demencia o provocar la presencia de arritmias llegando incluso hasta la muerte”.

Por ello, es esencial llevar un adecuado control de la diabetes, ya que de lo contrario los pacientes ancianos pueden presentar, además, alteraciones visuales y caídas. Algo similar sucede con la desnutrición en estos pacientes de edad avanzada, ya que prolonga el tiempo de recuperación por la pérdida de la masa muscular y aumenta el riesgo de padecer infecciones, lo que implica que tiene que estar especialmente vigilada por los profesionales sanitarios.

“Eso es, precisamente, lo que buscamos con la creación de un Nuevo Consenso de Sociedades, una atención óptima de los pacientes ancianos que padezcan diabetes; además de actualizar y poner en común las novedades relativas a los tratamientos de la diabetes tipo 2 en estos pacientes”, ha dicho Ena Muñoz.

Fuentes

  1. Diario Medico
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