Diabetes de tipo 2
Actualización
Diabetes mellitus: visión general
23 noviembre, 2019

¿Qué es la diabetes mellitus?

La diabetes mellitus (DM) es un conjunto de trastornos metabólicos cuya característica común principal es la presencia de concentraciones elevadas de glucosa en la sangre de manera persistente o crónica, debido a un defecto en la producción de insulina, a una resistencia a su acción de utilizar la glucosa, a un aumento en la producción de glucosa o a una combinación de estas causas. También se acompaña de anormalidades en el metabolismo de los lípidos, proteínas, sales minerales y electrolitos.

En los últimos 20 años, la prevalencia de esta enfermedad se ha triplicado, pasando de 140 millones de personas diabéticas en 1997 a 422 millones en 2017, según datos de la OMS.  En España hay 5,3 millones de personas diabéticas, de las que un 43,3 % permanece sin diagnosticar, lo que implica que las complicaciones se incrementan en un 50 % .

¿Qué causa la diabetes?

Diabetes tipo 1

Se manifiesta cuando el organismo no dispone de insulina, una hormona producida en el páncreas que controla el nivel de glucosa en la sangre.

Diabetes tipo 2

Se debe bien a que la producción de insulina es insuficiente para las necesidades del individuo, o bien a que la efectividad de ésta se reduce. Se sospecha su relación con factores asociados al estilo de vida de países desarrollados, ya que es más común entre personas con sobrepeso o entre aquellas que no practican ejercicio físico.

¿Qué síntomas presenta?

Los síntomas principales de la diabetes mellitus son poliuria, polifagia, polidipsia y pérdida de peso sin razón aparente. En ocasiones se toman como referencia estos tres síntomas (poliuria, polifagia y polidipsia, o regla de las 3 P) para sospechar diabetes mellitus tipo 2 o insulinorresistencia, ya que son los más comunes en la población.

Clasificación de la diabetes

Actualmente existen dos clasificaciones principales. La primera corresponde a la Organización Mundial de la Salud y reconoce tres formas de diabetes mellitus: tipo 1, tipo 2 y diabetes gestacional (ocurre durante el embarazo), cada una con diferentes causas y con distinta incidencia. La segunda es la propuesta por el comité de expertos de la Asociación Americana de Diabetes (ADA) en 1997, según la cual los diferentes tipos de DM se clasifican en cuatro grupos:

  1. Diabetes mellitus tipo 1, en la que existe una destrucción total (mayor al 90%) de las células β, lo que conlleva una deficiencia absoluta de insulina. Representa entre un 5 a un 10% de las DM.
  2. Diabetes mellitus tipo 2, generada como consecuencia de un defecto progresivo en la secreción de insulina, de un aumento de la resistencia periférica a la misma y de un aumento de la producción de glucosa. Representa entre un 90 a un 95 % de las DM.
  3. Diabetes gestacional, que es diagnosticada durante el segundo o tercer trimestre del embarazo, donde muchas veces es transitoria y la propia cura es el parto.
  4. Diabetes producida por otras causas:
  • Defectos genéticos de la función de las células β (por ejemplo, distintos tipos de diabetes monogénica o diabetes tipo MODY, diabetes neonatal).
  • Defectos genéticos en la acción de insulina.
  • Enfermedades del páncreas exocrino (por ejemplo, fibrosis quística).
  • Endocrinopatías (por ejemplo, acromegalia, síndrome de Cushing).
  • Inducida por fármacos o químicos (por ejemplo, pentamidina, ácido nicotínico, glucocorticoides).
  • Causas poco comunes mediadas por mecanismos inmunes.
  • Otros síndromes genéticos asociados con diabetes.

Criterios diagnósticos de la diabetes mellitus

El diagnóstico de diabetes se puede realizar de tres formas diferentes.

  • Síntomas de diabetes + una determinación de glucemia al azar >200 mg/dl en cualquier momento del día.
  • Glucemia en ayunas ≥126 mg/dl. Debe ser en ayunas de al menos 8 horas.
  • Glucemia ≥200 mg/dl a las 2 horas de una sobrecarga oral de glucosa. (La sobrecarga oral de glucosa debe seguir las normas de la Organización Mundial de la Salud).
  • Hemoglobina glucosilada (HbA1c ≥6,5 %).

Para realizar el diagnóstico sólo se precisa uno de los puntos, pero en ausencia de hiperglucemia inequívoca, estos criterios deben ser confirmados repitiendo alguno de ellos otro día.

¿Qué tratamientos existen?

Tratamiento farmacológico

El objetivo del tratamiento de la diabetes mellitus es que los valores de glucosa plasmática se acerquen los más posible a los valores normales, prevenir las situaciones de riesgo que pueden derivar en complicaciones (gangrena de pie diabético, etc.) y tratar las comorbilidades (dislipemia o hipertensión) así como educar al paciente para que mantenga unos buenos hábitos que reduzcan el riesgo de complicaciones, minimicen los síntomas y mejoren, en general, la calidad de vida del paciente.

Un mal control de la enfermedad deriva en el aumento de las comorbilidades asociadas y e un incremento del gasto sanitario (que puede llegar hasta el 16,4 %); de media, un 70 % de los pacientes diabéticos presentan más de dos comorbilidades, siendo las más prevalentes la hipertensión (68,46 %), la dislipidemia (53,30 %) y la enfermedad cardiovascular y cerebral (14,45 %).

Insulina: los pacientes diagnosticados de diabetes tipo 1, en los que el páncreas no produce esta hormona, necesitan inyectarse insulina para poder metabolizar la glucosa y evitar la hiperglucemia y sus complicaciones. Según su inicio de actuación, la insulina se clasifica en 3 grupos: 1) rápida, regular o no modificada; 2) de acción intermedia y 3) de acción retardada. Además, se comercializan también los llamados análogos de insulina, lispro y aspart, con un inicio de acción mucho más rápido que la regular.

Antidiabéticos orales: aparte de la insulina, existen otros tratamientos para la diabetes que ejercen una acción hipoglucemiante a través de diferentes mecanismos:

  • Metformina. Su principal papel es el de disminuir la gluconeogénesis hepática y no el de insulinosensibilizador, como se cree popularmente. Es el fármaco oral controlador de la glucemia por excelencia, y el que debería utilizar todo paciente DM2 idealmente, salvo que exista alguna contraindicación.
  • Sulfonilureas. Estimulan la secreción de la insulina preformada en el páncreas.
  • Glinidas. Estimulan una secreción rápida y corta de insulina.
  • Inhibidores de las  α-glucosidasas. Reducen el índice de digestión de los polisacáridos en el intestino delgado proximal, disminuyendo principalmente los niveles de glucosa posprandial.
  • Glitazonas. Incrementan la sensibilidad del músculo, la grasa y el hígado a la insulina.
  • Agonistas del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1). El GLP-1 es un péptido de origen natural producido por las células L del intestino delgado, potencia la secreción de insulina estimulada por la glucosa.
  • Inhibidores de la dipeptidil-peptidasa 4. Actúan inhibiendo la enzima DPP-4, que degrada el GLP-1. Por tanto, intensifican los efectos del GLP-1.
  • Inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa de tipo 2 (iSGLT2) Inhiben el cotransportador SGLT2 ubicado a nivel renal en el túbulo contorneado proximal, encargados de la reabsorción de glucosa. Mediante esta inhibición se reduce la reabsorción de glucosa a nivel renal, generando glucosuria. Los iSGLT2 eliminan desde 70 g al día hasta 119 g al día de glucosa.

Tratamiento quirúrgico

  • Trasplante total o parcial de páncreas.
  • Trasplante de islotes pancreáticos.
  • Células madre.

Otras opciones

Otras opciones de tratamiento pasan por la educación al paciente e incluyen:

  • Modificaciones de la dieta: el objetivo principal es conseguir la normoglucemia, adaptando la dieta a las necesidades de cada paciente y ofreciéndole pautas a largo plazo.
  • Incremento del ejercicio físico: para reducir el sobrepeso, los niveles de glucemia y hemoglobina glicosilada, disminuir la hipertensión  y el riego de enfermedades cardiovasculares, etc.

Complicaciones crónicas de la diabetes mellitus

  • Cetoacidosis diabética: propia de la DM tipo 1, tiene una evolución muy rápida y está causada por un exceso de cuerpos cetónicos en sangre. El tratamiento de la cetoacidosis diabética es de carácter urgente y pasa por la rehidratación del paciente y el tratamiento de la hiperglucemia.
  • Retinopatía diabética: incluye, por ejemplo, hemorragias retinianas debidas a la degeneración del sistema vascular que irriga el ojo.
  • Nefropatía diabética: es una complicación grave de la diabetes, que afecta a los riñones. Se puede diagnosticar midiendo la microalbuminuria, la pérdida de pequeñas cantidades de albúmina a través de la orina. Puede derivar en un deterioro irreversible de la capacidad renal.
  • Neuropatías: de tipo sensitivo, en caso de diabetes grave pueden derivar en pie diabético o artropatía de Charcot y, finalmente, en gangrena y amputación del miembro.
  • Complicaciones cardiacas y vasculares: la diabetes aumenta el riesgo de tener un evento cardiovascular, microangiopatía diabética o microaneurismas.
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